Home » Qui nous sommes » Déclarations » Mensaje UCISV-VER-AIH para el 25 aniversario de la Union Popular Valle Gomez (2009)

Mostra/Nascondi il menu

Mensaje UCISV-VER-AIH para el 25 aniversario de la Union Popular Valle Gomez (2009)

UNION POPULAR VALLE GOMEZ: 25 ANIVERSARIO

Me felicito porque soy parte de una nueva época porque he comprendido la importancia que tiene mi existencia, la importancia que tiene tu existencia, la de todos, la vitalidad de mi mano unida a otras manos, de mi canto unido a otros cantos.

Gioconda Belli

A Sergio Alcazar Minero, por su compromiso con el MUP.

Para la Unión de Colonos, Inquilinos y Solicitantes de Vivienda en Veracruz, adherida a la Alianza Internacional de Habitantes, también  integrantes del Consejo Defensa de la Vivienda y del Movimiento Urbano Popular de la Convención Nacional Democrática, es todo un honor participar en las Jornadas Culturales para festejar los 25 años de lucha continua de la Unión Popular Valle Gómez. Por supuesto levantamos nuestra copas para decirles a las/os militantes de la UPVG, ¡salud y vamos para adelante, porque la lucha es constante!

Ahora bien, cabe destacar que el movimiento urbano popular, hereje por naturaleza, se inicia con la convicción de erradicar las mañas antidemocráticas y clientelares, que durante decenas de años práctico el príismo en las ciudades. Dicho de manera sencilla la cosmovisión fundacional del mup plantea recuperar la ciudad para que los hombres y mujeres se conviertan en actores con  derechos y dejen su condición de sujetos con derechos conculcados por la política dominante que impuso el PRI.  De aquí la importancia de la práctica social de inserción en el barrio que impero entre las dirigentas/es del mup, para impulsar la democracia participativa en cada territorio que conquistaban.

La democracia directa en cada barrio era y es el símbolo distintivo de la línea política del mup. La asamblea de base se convirtió en espacio para hacer política, para formar, educar, coordinar, promover la justicia social, reordenar el espacio urbano  y cultivar un movimiento que colocaba en el centro la lucha por los derechos sociales, económicos, culturales y ambiéntales de la sociedad.

Después de cuarenta años de luchas continuas es posible afirmar que las contribuciones del mup para  democratizar las ciudades fueron determinantes, el caso más emblemático es la ciudad de México que logro expulsar al PRI desde  1994  a la fecha.

La cosmovisión del mup concibe a la ciudad como uno de los productos  más extraordinarios que ha creado la humanidad. Pues por definición es multifuncional, concentra la diversidad y esta en permanente construcción-reconstrucción, porque nunca se acaba; se trata de un producto social en proceso de cambio constante que tiene historia.

Desde el barrio, territorio, unidad habitacional, pueblos, comunidades aprendimos que en nuestra ciudad se ama, se cuida el medio ambiente, se trabaja, se produce, se piensa, se descansa, se baila, se festejan las efemérides, se ora, se juega, se cocina,  se educa, para anclar  la acción de la ciudadanía que hace nacer día con día la esperanza de un México diferente y mejor para todas/os y pretende hacerlo realidad ya.

El Derecho a la ciudad

La situación de nuestras ciudades proporciona el indicio nítido de que los planes de desarrollo urbano aplicados desde el Estado, no han logrado los resultados esperados, pese a sus “buenas intenciones”. Pues aumento la  extrema pobreza, signo concreto de segregación, exclusión y marginación, en que vive la mayor parte de la población, además existe un medio ambiente en creciente deterioro, ciudades altamente presionadas por las necesidades colectivas, el aumento paulatino de la drogadicción  y violencia urbana, grandes déficits en  servicios públicos y equipamiento urbano, etc.  Podemos afirmar que la intervención Estatal en el regulamiento de las ciudades ha fracasado,  en el campo, en lo regional y nacional.

Resulta importante hacer mención que frente a la falta de respuestas en el ámbito estatal, surge la iniciativa  de los actores de la sociedad que buscan dar solución  a los problemas urbanos con la generación de modelos alternativos en la gestión del hábitat con participación popular. Sin embargo, evidentemente, no ha sido suficiente. Ni siquiera hemos logrado  concretar en políticas públicas el derecho al hábitat.  Si la democracia ha de ser extensiva, la gestión del espacio ha de ser democrática, la ciudad para todos.

Ahora bien, resulta de capital  importancia comprender que la solución a los problemas ambientales, físico-espaciales,  sico-sociales e infraestructurales, solo será posible cuando, partiendo del conocimiento de la realidad y de la amplia participación social, se planteen las soluciones del caso. Esto implica una revisión profunda de las estructuras y componentes que tradicionalmente han tenido que ver con el desarrollo urbano y la conservación del medio ambiente.

Esto significa meterse de lleno en la lucha política, no partidaria, para elaborar los instrumentos de las políticas públicas, de otra manera veremos que cada año la administración pública federal y estatal  operara  con subejercicios fiscales,  simplemente porque no hay instrumentos, hay recursos financieros, pero no políticas.

El mejoramiento de la calidad de vida de la población y el rescate del medio ambiente no se dan por decreto sino por acciones coherentes con la realidad. Es aquí donde radica, a nuestro juicio,  el reto de construir el derecho a la ciudad. El desafío consiste en trasponer el nivel de la democracia formal para arribar al de la democracia real, ya que la primera no garantiza que se cumplan los objetivos declarados por las políticas en beneficio de la mayoría de la sociedad. Para concretar la democracia real, participativa, estamos obligados a promoverlas desde nuestras organizaciones, solo así erradicaremos el doble lenguaje, el clientelismo, corporativismo y las prácticas autoritarias.

Para el movimiento urbano popular es relevante comprender que la búsqueda y concreción de los derechos  económicos, sociales, ambientales  y culturales,  es imprescindible para poner fin a las desigualdades. Por tanto la participación plena de todos los sectores sociales, resulta la única vía para lograr el derecho a la ciudad.

Desde el movimiento urbano popular participamos en los procesos de democratización de la sociedad, promovemos la justicia, la equidad de género. En pocas palabras queremos vivir en paz, restituyendo el tejido social, por supuesto, también el carácter social del Estado, para colocar al ser humano,  como sujeto de derechos, en el centro de las políticas públicas.

Queremos construir una sociedad con derechos, queremos habitantes con derecho a la ciudad, ciudades perdurables que coadyuven a mantener nuestras tierras, bosques, aguas, aire, nuestras culturas, para que perduren nuestras obras sociales y nuestras iniciativas.

Los pobladores / as hemos mostrado que tenemos capacidad para construir la belleza y nuestra alimentación, nuestras ciudades, nuestro hábitat. Simplemente queremos transformar nuestra resistencia en una acción liberadora concluida por nosotros mismos, queremos en nuestra vida cotidiana el cambio que soñamos para el mundo. Pues tenemos la experiencia social acumulada para impulsar las transformaciones capaces de reestructurar la vida de nuestro México de una manera congruente con las necesidades mas generales y profundas  y con las aspiraciones de la mayoría de la población  que, en la situación actual, no son atendidas.

Para finalizar mi intervención, digo, también es menester juntar todos los esfuerzos organizativos para fortalecer las redes nacionales e internacionales del movimiento urbano popular que nos permitan arribar a la asamblea mundial de pobladores en el 2011. Así que urge constituir el comité México rumbo a la asamblea mundial de habitantes 2011

Primavera 2009, Coatepec, Veracruz

Guillermo Rodríguez C.